lunes, 24 de abril de 2017

Los madrileños y madrileñas necesitamos respuestas urgentes para superar esta vergüenza e indignación que sentimos

El 24 de abril ha sido el día de la tercera dimisión de Esperanza Aguirre. Esta retirada ha supuesto el fin de la ostentación de sus cargos políticos y esperemos que de su vida política. Además, debe suponer el inicio de las explicaciones a la Justicia y a la sociedad madrileña.

Pero no es suficiente. Hay que limpiar toda la podredumbre institucionalizada y poner a los corruptos ante la Justicia. Y esa limpieza debe realizarse desde las instituciones democráticas de la Comunidad de Madrid. Primero, por parte del Gobierno y la Asamblea regional, pero si a Cristina Cifuentes y sus servidumbres de partido no la dejen llegar al fondo,  C´s, PSOE de Madrid y Podemos deben provocar el cambio y situar al frente de la Comunidad un Gobierno que lo pueda realizar.

Esperanza Aguirre, en noviembre 2003, accede en segunda instancia al Gobierno de la Comunidad de Madrid, gracias al empuje del Tamayazo.  Apenas transcurrido un año, pone en marcha la privatización de la asistencia sanitaria pública y a la par inicia  una guerra sin cuartel contra los sindicatos. A medida que pasaba el tiempo,  iban mejorando la supuesta organización criminal que se ha descubierto posteriormente.
En mayo de 2004, convirtieron el Consejo Económico y Social (CES) en un centro de difusión y formación de dirigentes de la Administración del modelo de ultraliberalismo tóxico que ha dado justificación teórica y organización práctica al expolio de lo público. Basta revisar las publicaciones y encuentros realizados por esa institución a partir de ese año. Para ello, nombraron un grupo de expertos  donde personajes como Pedro Schwartz,  Amando de Miguel, Carlos Rodríguez Braun o Francisco Cabrillo, como presidente, marcaban la pauta. Con un grupo empresarial entregado, la oposición del grupo sindical fue especialmente difícil e intensa. Conflictos con proyección pública que descubrían ante la sociedad los verdaderos objetivos de la política del PP terminaron cerrando el CES regional.
En 2007, el PP ya había puesto en marcha todas las políticas de privatización en todos los sectores. También había empezado a invertir  en grandes construcciones, muchas sin ningún tipo de justificación como algún caso de Metro Ligero, o la inflación de hospitales con financiación privada que luego intentaron privatizar del todo, la construcción de colegios privados en suelo público, la Ciudad de la Justicia… Eran los tiempos de “la sanidad, oportunidad de negocio”.
En Madrid, CCOO y UGT lanzamos una fuerte campaña, junto a  la Federación Regional de AAVV, la FAPA Ginés de los Ríos, el Foro Social y el apoyo de PSOE de Madrid e IU, en defensa de lo público.  Una campaña que supuso un enfrentamiento antes de las elecciones de 2007 e implicó la presión centro a centro de sus plantillas, o con las personas más directamente afectadas por las políticas brutales que practicaban.
Reforzados por la confianza que les dieron los madrileños y las madrileñas en esas elecciones de 2007 se sintieron impunes. Compraron el silencio de la mayoría de los medios de comunicación con una riada de millones en publicidad de la Administración y de sus empresas públicas como el Canal de Isabel II, el Metro o con las externalizaciones de la producción de  programas de Telemadrid. Paralelamente, la televisión pública madrileña sufrió el desembarco de un enjambre de periodistas, tertulianos y opinadores dedicados a linchar a todo opositor. Además, con la concesión de los canales digitales lograron la sumisión de la TDT party.
Al mismo tiempo que controlaban todas las instituciones públicas, compraban a la CEIM, fundamentalmente al núcleo de empresarios contratistas y vividores de la subvención que han controlado la dirección de esta patronal, de la que Gerardo Díaz Ferrán o su concuñado Arturo Fernández son sus mejores representantes. Con ello controlaron el sector privado regional.
En aquellos tiempos la oposición política los acusaba de no ser un gobierno sino un Consejo de Administración. En el último período, cuando la justicia empezó a no darles la razón, también intentaron controlarla, sirva como ejemplo el último escándalo en la Fiscalía anticorrupción, intentado limitar la investigación sobre Ignacio González.
Con todo el poder regional en manos del PP se emplearon a fondo en machacar la oposición social existente, que no era otra que la sindical. Primero fue el intento de ahogo financiero y de recursos humanos atacando los derechos sindicales existentes y luego la campaña permanente de descrédito coreada por todos los medios de comunicación bajo su control o el silencio de los otros.
De los delegados y delegadas sindicales, se dijo lo que no está escrito. Fueron los días en que Javier López, siendo secretario general de CCOO de Madrid, descubrió que un fotógrafo que trabajaba para La Razón le estaba siguiendo a ver si le pillaba en un renuncio o quizás “comiendo marisco”.
Esto se complementaba con una investigación permanente sobre la formación que realizábamos. Nunca encontraron nada, aunque no importó,  nos acusaron de financiarnos con ella. Si hubieran investigado a las patronales habrían tenido más éxito, como demostró el Caso Aneri.
En las hemerotecas hay momentos sobresalientes, como cuando tras la gran manifestación del 12 de diciembre de 2009 en Madrid, el entonces consejero de Presidencia, Justicia e Interior y hoy recluso Francisco Granados, nos insultó diciendo que los manifestantes venían pagados, viaje y bocadillos, como en las manifestaciones franquistas. Y que se financiaba con dinero público. ¡Qué escándalo para él!
Inmediatamente después la huelga general convocada por CCOO y UGT en 2005 contra la privatización de la sanidad que se iniciaba, Esperanza Aguirre respondió rompiendo  la concertación social e incumpliendo el reciente acuerdo de empleo que habíamos firmado. En este acuerdo se incluía un punto sobre derechos sindicales, según el cual se doblaba la financiación que recibíamos por nuestra participación institucional, establecida en una ley regional y para el cumplimiento de las medidas firmadas. A tenor de lo que sucedió después con la movilización sanitaria, se trataba de un intento de comprar la paz social para tener las manos libres en el saqueo que pergeñaban. Era este el contexto en el que Juan José Güemes, consejero de Sanidad entre 2007 y 2010, afirmó que con el dinero que costaban los liberados se terminaría con la lista de espera. 
En este escenario son innumerables las intervenciones de Ignacio González acusándonos de ser un cáncer para los madrileños, por retardatarios, y estar poniendo pegas a las liberalizaciones y privatizaciones que tan buenas eran para la economía madrileña y para la libertad de elección de los consumidores del servicio.
Y siempre la arrogancia de la jefa de todo, Esperanza Aguirre. No nos va a engañar a estas alturas. Ella designaba personalmente a todos los cargos, consejeros, viceconsejeros, directores generales, secretarios generales, cargos de las empresas y entes, todo al máximo nivel de detalle. Nada ocurría en sus gobiernos y en su partido sin que ella lo decidiese o avalase.
La crisis económica supuso también el inicio de la crisis de la organización montada, ahora considerada criminal por los jueces. No había dinero para mantener callados a tantas bocas en un contexto que se les volvía en contra gracias a la estrategia de resistencia del movimiento sindical y de los movimientos sociales tradicionales y emergentes. Hasta Tamayo se presentó un día en la Puerta el Sol, imagino que a reclamar lo suyo. A tenor de lo conocido, Eurovegas, además de muchas consecuencias negativas para la región, habría sido la tabla de salvación para Esperanza Aguirre y sus ayudantes.
Hoy Aguirre ha dimitido. No es suficiente. Los madrileños y madrileñas necesitamos recuperar la confianza en las instituciones democráticas, necesitamos respuestas urgentes para superar esta vergüenza e indignación que sentimos.

martes, 21 de marzo de 2017

Resistimos, paramos y avanzamos. 11 Congreso de @CCOOMadrid: un balance de unidad, cohesión y complicidad


Postal de V. Lebedev.
(100 años de la revolución 1917)
Es bueno mirar por el retrovisor del tiempo a nuestra reciente historia para saber dónde nos encontramos y a dónde nos dirigimos. Además, para avanzar,  es imprescindible reconocer el genoma que nos inyectaron en médula los fundadores de CCOO. Cuando asumí hace cuatro años la Secretaría General de CCOO de Madrid veníamos de realizar dos huelgas generales y a los sindicatos de clase nos atacaban por tierra, mar y aire en el escenario de la más grande crisis económica padecida por este país en democracia. En complicidad con la Confederación de CCOO asumimos una estrategia de resistencia sustentada en los principios fundacionales de nuestro sindicato: binomio presión / negociación; carácter sociopolítico del sindicato e independencia de partidos políticos.

Hace cuatro años, al inicio del trabajo del equipo surgido en el 10º Congreso de CCOO de Madrid, padecíamos una espantosa crisis económica, con efectos alentados por una terrible reforma laboral. Una consecuencia, en el orden interno, fue la caída de la afiliación por millares y los recursos correspondientes. A pesar de ello, segun los propios datos de la delegación de Gobierno de Madrid, en este tiempo de resistencia y movilizaciones sectoriales permanentes, las Comisiones Obreras de Madrid hemos convocado o participado en más de catorce mil movilizaciones, especialmente laborales.

Nadie puede negar que la situación era muy dura, por lo que con una gran responsabilidad hicimos de las CCOO de Madrid un sindicato unido y cohesionado, en el que todos los asuntos debatidos en el Consejo Regional, máximo órgano entre congresos, han sido aprobados en su inmensa mayoría por unanimidad. Ha sido un tiempo de trabajo codo a codo en el que casi el centenar de reuniones de la Comisión Ejecutiva Regional han concluido con acuerdos unánimes, salvo las ocasiones en que los representantes del Sector Crítico han mostrado su disconformidad, haciendo valer la leal pluralidad que caracteriza a las Comisiones Obreras.

Cuatro años de unidad, cohesión y complicidad interna

En definitiva, han sido cuatro años de unidad, cohesión y complicidad que ha supuesto que las siglas CCOO continúen siendo “duras como el acero”. Una actitud que, desde la responsabilidad, no podía ser otra y que ha facilitado la unidad de acción con otras fuerzas sindicales y una complicidad con el tejido social organizado en plataformas y “mareas” dando salida a ese carácter más sociopolítico que estrictamente laboral.

La estrategia ha funcionado y las cifras lo demuestran. CCOO en Madrid y en España ha vuelto a ganar las elecciones sindicales. CCOO sigue contando con el respaldo mayoritario de trabajadores y trabajadoras y en unión con UGT supone que el sindicalismo de clase no sólo no ha salido derrotado de estos convulsos tiempos, sino que ha salido reforzado.

Esta fuerza y credibilidad también ha influido en propiciar cambios políticos y sociales. El rodillo ultraderechista ya no es lo que era. Nuevas correlaciones de fuerzas están permitiendo abordar cambios e incluso reabrir el diálogo con el Gobierno regional, con quien acordamos, ahora hace un año, la  Estrategia Madrid por el Empleo. Y en breve, se firmará el V Plan Director de Salud Laboral y se constituirá el Consejo se la Comunidad de Madrid para el Diálogo Social, de nueva creación.

Tiempo de cambios

Ha sido pues un año de cambios en la sociedad y también en las Comisiones Obreras de Madrid, donde estamos emplazados a realizar en abril un Congreso cuya Ponencia fue aprobada por unanimidad en el Consejo Regional.

Han sido unos años en los que hemos ido abordando cambios en nuestras formas, comenzando por la composición de la Ejecutiva Regional en la que hay una mayoría de mujeres. Una Ejecutiva unida que ha propiciado dar batallas e ir ganándolas. Este es el caso de la ultractividad de los convenios. Batallas en las que hemos utilizado nuevos métodos, como los utilizados en la huelga de limpiezas de Madrid, donde el movimiento sindical contó con la complicidad de la ciudadanía.  Hemos dado batallas con las federaciones regionales a una riada de EREs y conflictos como Telemadrid o Coca Cola. O contra las privatizaciones en Sanidad y Educación, saldadas con victorias conocidas.

Y nos hemos plantado con todas nuestras fuerzas para defender derechos conquistados como el derecho de huelga. Han querido criminalizar el derecho de huelga procesando a más de trescientos sindicalistas en todo el Estado. En Madrid esta batalla no les ha salido. La Justicia ha hecho justicia y ningún sindicalista de la región ha terminado en la cárcel como era deseo de la Fiscalía en complicidad con la Delegación del Gobierno.

Los 8 de Airbus; Pedro Galeano, de Coslada; Juanjo, de Alcalá de Henares y recientemente Juan Carlos Asenjo, de Coca Cola han sido absueltos tras pasar por sendos calvarios.

Hemos resistido con mucha dignidad y sobre todo cohesionados y unidos. Parafraseando a Nicolas Sartorius es el momento de “pasar a la ofensiva” y recuperar derechos, fundamentalmente para las personas más  castigados por la crisis: mujeres, juventud, pensionistas, inmigrantes, refugiados… en un mundo que ya no es el que era. Se imponen los cambios que de una forma natural ya van llegando. Se impone la unidad, la cohesión y la complicidad para poder avanzar. Y eso me propongo lograr en el 11 Congreso.


Porque fuera tenemos un ingente trabajo sindical para recuperar salarios, pensiones, rentas de protección, empleo y servicios públicos, así como, la derogación de la reforma laboral, la ley mordaza, el 315,3 del Código Penal o la LOMCE, por señalar algunos retos prioritarios.

Relevos naturales, tranquilos y sin forzar maquinas facilitan la unidad y la fuerza de CCOO

Golpead a los blancos con la cuña roja, El Lisitski
 (100 años revolución de 1917)
Hace una semana que Ignacio Fernández Toxo proponía a Unai Sordo, secretario general de CCOO de Euskadi, como candidato a la Secretaría General de CCOO. La propuesta se realizó después de consultar a los responsables de estructuras y a los órganos de dirección del sindicato. De no optar a un tercer mandato extraordinario, le correspondía la responsabilidad y tenía la legitimidad de proponer, después de amplias consultas, una persona candidata.

Y todo ello, con el objetivo de lograr un relevo que garantice que del 11 Congreso se sale con la cohesión y unidad de las CCOO que ha caracterizado los últimos años y que siguen siendo imprescindibles en el contexto actual.

El Consejo Confederal valoró y dio su apoyo a la propuesta con 117 votos a favor y seis abstenciones. Por lo tanto, Unai Sordo llegará como candidato al Congreso Confederal y, si se cumplen las previsiones, protagonizando un cambio tan natural como tranquilo. Un cambio impregnado de lealtad a las Comisiones Obreras, esas siglas que son instrumento imprescindible para la defensa de los derechos de la clase trabajadora y aquellos sectores más vulnerables de la sociedad.

Después de dos mandatos, ocho años, capitaneando las Comisiones Obreras, Ignacio Fernández Toxo tenía la posibilidad de continuar al timón de manera extraordinaria durante otro periodo de cuatro años. Es tan cierto que en CCOO hay un gran banquillo para liderar el sindicato como que Unai Sordo concita un enorme consenso en la organización.

Es una persona con experiencia, solvencia y capacidad demostradas en un entorno como Euskadi, especialmente complicado para abanderar el sindicalismo de clase, social e independiente de partidos políticos. Sordo es, sin duda, referente de ese sindicalismo cuya única patria es la clase obrera organizada. Además, aporta también un relevo generacional.

A día de hoy, todo indica que Unai Sordo personificará el relevo en la Secretaría General y liderara la renovación de políticas, procedimientos y forma de gobernarnos que de forma colectiva hemos iniciado en las Comisiones Obreras. Una renovación que en nuestro sindicato es permanente en los equipos y en las decisiones que se adoptan. Nunca ha sido este sindicato amigo de forzar cambios que pueden resultar tan llamativos como esperpénticos, porque renovar no es siempre sinónimo de algo positivo. 

En mi opinión el mayor renovador que hay en el mundo es Donald Trump. Con su maléfico perfil en las redes sociales, con medias verdades y mentiras permanentes, con 140 caracteres en Twitter está siendo capaz de abanderar el peor de los populismos mundiales. Trump ha elevado la demagogia barata al gobierno del mundo. Y lo peor para el futuro es el alumnado que intenta seguir sus huellas.

En las Comisiones Obreras, a pesar de la pluralidad y los duros debates internos que a veces tenemos, siempre se han impuesto el sentido común de la responsabilidad por encima de intereses personales y partidistas. Tanto en Madrid como en España la renovación en el sindicato es como lluvia fina y siempre da resultados.

Crecemos en afiliación, ganamos con diferencia las elecciones sindicales y en una estrategia de resistencia, lucha y movilización permanente hemos impedido que muchos puntos de la reforma laboral se apliquen, como es el caso de la ultractividad de los convenios. En Madrid hemos acometido nuevas formas de movilización sindical que han contado con la complicidad de la sociedad, como fue el caso de la huelga de limpieza siendo aún alcaldesa Ana Botella.

La ofensiva ultra contra el derecho de huelga también la paramos en nuestra región y ningún sindicalista procesado, a pesar de años de calvario, ha dado con sus huesos en la cárcel. Hemos hecho frente a una riada de EREs con casos como el de Telemadrid, un expediente propiciado por el PP más ultra que se evidenció ilegal. Las constantes victorias judiciales contra la planta embotelladora de Coca Cola en Fuenlabrada son otro ejemplo de pelea imparable de una plantilla concienciada, cohesionada y unida en complicidad con las CCOO y sus servicios jurídicos.

Solo en Madrid han sido, según datos de la Delegación del Gobierno, más de 14.000 movilizaciones participadas por las Comisiones Obreras. Movilizaciones que han parado las privatizaciones, enfrentado a los recortes y defendido nuestro Estado de Bienestar. Y que han propiciado cambios políticos y sociales. La correlación de fuerzas ha variado en estos cuatro años y por eso nuestra estrategia pasará a la ofensiva.

Es cierto que en el ámbito interno del sindicato nos encontramos, en mitad de los mandatos que finalizan, con un momento duro e impensable. Tuvimos que plantearnos un debate, tras el sorprendente caso de las tarjetas black, que ha hecho de CCOO una organización transparente, con paredes de cristal, en el que cada gasto está justificado, cada movimiento fiscalizado. Siguiendo al refranero, “no hay mal que por bien no venga”.


Toxo ha cumplido los ocho años de mandato previstos para liderar las Comisiones Obreras en un tiempo especialmente duro. Yo cumplo la mitad de ese tiempo con una Comisión Ejecutiva, conformada mayoritariamente por mujeres, que en estos cuatro años ha aprobado prácticamente todo por unanimidad. Unidad y cohesión han sido los pilares necesarios para resistir, acometer cambios y profundizar en los cambios de  la organización madrileña de CCOO. Ese será el objetivo de los próximos cuatro años. Estoy convencido de que los relevos naturales, tranquilos y sin forzar máquinas son el mejor camino.

lunes, 6 de marzo de 2017

Más feminismo, menos postureo


Desde los poderes se ha intentado denigrar el feminismo como algo trasnochado y pasado de moda. Mientras la precariedad siga teniendo rostro de mujer, mientras sean asesinadas día a día mujeres por la barbarie machista, el feminismo  existirá y será imprescindible. Ya estamos en los albores del 8 de marzo, Día de la Mujer, pero el objetivo es que cada día sea 8 de marzo.


Evidentemente, hombres y mujeres son diferentes. La pelea es que hombres y mujeres gocen de los mismos derechos, algo aún muy lejano en España y casi una entelequia en muchos países. El mundo está repleto de lugares donde la mujer es un objeto al que incluso legalmente se puede maltratar desde que nace con prácticas tan monstruosas como la ablación del clítoris.

Son muchos los obstáculos para que exista la igualdad real entre hombres y mujeres y en la Comunidad de Madrid, presidida por una mujer del PP, Cristina Cifuentes, lo sabemos muy bien. En la región de Madrid hay una gran localidad, Alcorcón, cuyo alcalde es del PP, que es el prototipo de machista cómplice de agresiones contra las mujeres. Se llama David Pérez y un clamor ciudadano exige su dimisión mientras Cristina Cifuentes mira hacia otro lado. Uno de los mayores males que puede padecer el feminismo es que las mujeres empoderadas no sean cómplices de los derechos de las mujeres.

En la Puerta del Sol de Madrid han acampado unas mujeres víctimas de la violencia machista exigiendo algo que venimos reivindicando desde las Comisiones Obreras históricamente: un pacto de Estado contra la violencia machista. CCOO y UGT de Madrid hemos hecho nuestra la pelea de estas mujeres. En estos días de lluvia, el Ayuntamiento de Madrid, regido por otra mujer, las multó por instalar una carpa que las protegiera de la lluvia. Parece, eso sí, que tienen derecho a solicitar que las retiren la multa.

lo en Madrid son ya cuatro las mujeres asesinadas por violencia machista. Esta barbaridad no puede continuar y las administraciones tienen que tomar medidas urgentes ya. Además hay que ponerse en marcha muy en serio para luchar contra ese machismo que está renaciendo entre la juventud.

En la Comunidad de Madrid no existen programas para combatir la violencia de género cuando este capítulo debería ser recogido de una manera estelar. Igual que no hay una partida para poner en marcha la ley contra la transfobia que impida iniciativas como la del autobús de “Hazte oír”. Eso sí, el postureo indignado y mediático que no falte. Es imprescindible, pues, dotar de partidas presupuestarias en Educación para que desde las aulas se ampute este cáncer social.

La educación en los colegios e institutos es imprescindible para acabar con la violencia física, pero también para luchar contra esa otra violencia que permanentemente denunciamos desde CCOO de Madrid. Parafraseando a Ignacio Fernández Toxo, la precariedad laboral, tiene rostro de mujer”.

Próximamente presentaré un amplio informe sobre la situación de la mujer en la Comunidad de Madrid. Los datos siguen siendo estremecedores. Madrid, la región más rica del Estado no puede permitirse que la mitad de su población esté social y laboralmente pisoteada por el hecho de ser mujer.

Las mujeres en la Comunidad de Madrid tienen trabajos más precarios que los hombres. Las mujeres padecen pobreza laboral, están abocadas a la exclusión social. Entre las mujeres trabajadoras, la brecha salarial supone más de 6.000 euros frente a los salarios masculinos. Las mujeres empiezan a sufrir más accidentes in itinere que los hombres por el estrés laboral y familiar que padecen...


Sin duda, la explotación y la precariedad tienen rostro de mujer. Por ello, para CCOO reforzar la identidad feminista es una componente fundamental de la lucha de la clase obrera. Por eso, todos los días tienen que ser 8 de marzo

jueves, 2 de marzo de 2017

“Hazte Oír” incita al odio una vez más


Esta mañana, la Federación de Enseñanza de CCOO de Madrid ha registrado ante los juzgados de Instrucción de la plaza de Castilla la segunda denuncia en tres meses contra la organización ultracatólica “Hazte Oír”. Nadie con un mínimo de sensibilidad y sentido común puede dudar que esta opaca organización es transfóbica e incita al odio.

El escándalo ha surgido en esta ocasión por la campaña del polémico autobús que atenta contra los niños y las niñas transexuales y que ha venido paseándose a sus anchas con el lema “Los niños tienen pene, las niñas tiene vulva. Que no os engañen”.

Ya el pasado mes de diciembre presentamos una denuncia ante la Fiscalía contra “Hazte Oír” por la publicación y distribución de un folleto con contenido evidentemente homófobo y el envío masivo de un correo electrónico amenazante al Consejo Escolar.

En aquellas ocasión, ya tenemos costumbre, ni presidentas de Gobierno regional, ni alcaldesas, ni partidos políticos, ni prácticamente nadie vio interés en algo tan grave como es la incitación al odio que caracteriza a esta organización. La Fiscalía archivó la denuncia, pero evidentemente nuestras acciones judiciales no pararon ahí y ahora parece que una multitud se suma a nuestra demanda contra esta organización ultra.

Lo de “Hazte Oír” es un asunto muy grave en un estado democrático. Sus acciones atentan contra las personas y contra principios constitucionales. La cuestión de fondo es, ¿quién financia a una organización de estas características? Eso también habría que investigarlo.

No olvidemos que el Gobierno del PP declaró de “utilidad pública” a esta asociación ultra, lo que le permite exenciones fiscales y asistencia jurídica gratuita. No olvidemos tampoco que, desde entonces, los ingresos de “Hazte Oír” aumentaron un 69 por ciento.

Hace pocos días, el Gobierno de la Comunidad alcanzaba un acuerdo con Ciudadanos para presentar los Presupuestos regionales.  El maltrato que padece la enseñanza pública en las cuentas regionales es más que evidente, con el agravante de que en la Comunidad de Madrid ya está generando riqueza.

También desde las cuentas de la región se puede pelear contra la homofobia y contra la violencia y demostrar algo más que postureo frente a actitudes ultras. No podemos olvidar que esta región y este país será en el futuro lo que es hoy su educación. Y a día de hoy no existe ninguna partida que ponga en marcha una ley contra la transfobia. Una ley que habría evitado la famosa campaña del autobús ultra.

Del mismo modo y en el mismo escenario no existen programas educativos para combatir la violencia machista. Un capítulo que debería ser recogido, a la vista de los hechos, de una manera estelar.

Combatir la violencia, la homofobia, la transfobia…, va más allá de una declaración y un postureo. Hay que denunciar y quienes tienen el poder de legislar y ejecutar deben presupuestar programas.

:



jueves, 23 de febrero de 2017

Ahora con Asenjo, ¡Huelga no es delito!



Hoy es 23 de febrero, fecha de infaustos recuerdos golpistas en este país. El destino ha querido que hoy, actitudes fiscales en connivencia con policiales, nos devuelvan a aquellos tiempos de persecución sindical amparada en leyes con hedor a viejos tiempos. El 23-F de 2017 engrosará futuras hemerotecas con el juicio montaje contra el compañero de Coca Cola, Juan Carlos Asenjo.

No es la primera vez: Juanjo, los 8 de Airbus y Pedro Galeano ya han pasado por los tribunales con un montaje muy similar que conseguimos demostrar que era mentira. En el caso de Asenjo, ¿en qué consiste este montaje? El 29 de marzo de 2012 hubo una huelga general. Frente a la fábrica fuenlabreña de Coca Cola hubo piquetes informativos reprimidos tan duramente por la policía que dos compañeros tuvieron que ser ingresados en el hospital.

Lógicamente, el hospital redactó un parte de lesiones, que cuando es detectado tiene como respuesta una denuncia policial, precisamente a los lesionados. Una denuncia donde se les acusa de “atentado a la autoridad”. Y a partir de ahí, policía y fiscal ponen en marcha un montaje que ha supuesto que durante cinco años, el compañero Asenjo haya vivido con una espada de Damocles a la espera de si un juez decide  o no condenarle a dos años de cárcel. Una vez más, esperamos que el Juzgado, en este caso de Móstoles, absuelva a Juan Carlos como ha ocurrido en las otras ocasiones.

Se repite el modelo de siempre: Por un lado una decisión política consistente en poner en marcha el artículo 315.3 del Código Penal y por otro, utilizar la presunción de veracidad de la policía para denunciar y castigar duramente a aquellos que se mueven.

Hay que recordar que es en 2012 cuando se intensifica la ofensiva antisindical que supone el proceso a 300 sindicalistas en todo el Estado, en virtud del artículo 315.3 del Código Penal. En aquellos días, España y la Comunidad de Madrid vivíamos una intensa movilización laboral y social. En 2012 llevamos a cabo más de 45.000 movilizaciones, más de 1.200 huelgas, dos huelgas generales, millones de trabajadores se movilizaban contra las políticas de austeridad de los recortes y… los poderes de siempre tenían que reprimir el movimiento.

El tiempo ha transcurrido y a pesar de los cambios políticos y sociales, siguen erre que erre. La policía sigue haciendo denuncias de este tipo, la fiscalía sigue dando crédito a este tipo de denuncias y pidiendo años de cárcel para los huelguistas.

Esquirolaje empresarial y servicios mínimos
 
Hoy exigiremos en la puerta de los juzgados una solución para Juan Carlos Asenjo, pero al mismo tiempo hay que recordar permanentemente que el artículo 315.3 del Código Penal no está derogado y que tampoco está derogada la ley mordaza.

El desfase del Código Penal es tal, que se aplica sólo la parte que afecta a los trabajadores. Es decir, no se aplican no los artículos 315.1, ni 315.2, por los que se puede condenar a los empresarios “que atentan  contra el derecho fundamental de huelga”. Los juzgados no son nada eficaces al perseguir este delito. La evidencia es que la señora Daurella, o sea Coca Cola, fue condenada por esquirolaje empresarial, pero no se le aplica ninguno de los artículos mencionados del Código Penal.

La otra pata antihuelga, menos violenta, también sigue dándonos la razón. Recientemente nos hemos encontrado con otra sentencia a nuestro favor de servicios mínimos en el Ayuntamiento de Aranjuez donde se dictaron servicios abusivos e ilegales. La Justicia nos da la razón, pero no pasa nada. Con Esperanza Aguirre llegamos a contabilizar 29 casos de servicios mínimos abusivos que recortaron el derecho de huelga.

Desde las Comisiones Obreras de Madrid emplazamos a esas fuerzas políticas que, mayoritariamente, durante la campaña electoral estuvieron de acuerdo y así demostraron firmando sendos manifiestos contra el artículo 315.3 y la ley mordaza. Los partidos políticos deben actuar y cambiar las cosas.


VIDEO por la absolución de Asenjo 

martes, 21 de febrero de 2017

Mañana en la puerta de la Patronal. Otra vez… “contra la carestía de la vida”


Manifestación 19F. Foto: Fran Llorente
Son muchos los frentes abiertos a los que tenemos que dar respuesta. El pasado domingo, al igual que hace cuarenta años, nos echábamos a la calle en una multitudinaria manifestación “contra la carestía de la vida”. El 22 de febrero volveremos a movilizarnos contra el bloqueo de la negociación patronal a las puertas de las sedes de CEOE y CEIM. El 23 de febrero estaremos apoyando, en el juicio, al compañero Asenjo de Coca Cola, por el derecho a huelga. El 8 de marzo, Día de la Mujer, haremos especial incidencia contra la terrible lacra que supone la violencia machista. El 11 de marzo, aniversario del atentado de Atocha, insistiremos en nuestra repulsa contra el terrorismo sea del tipo que sea. El 23 de marzo, llevaremos a cabo paros generalizados si siguen boqueando los incrementos salariales en la negociación colectiva. El 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, nos movilizaremos porque trabajamos para vivir, no para morir. Y el Primero de Mayo será una gran fecha de movilización: por la igualdad, contra la pobreza salarial y por la recuperación de todos los derechos. 

La prensa del momento calificó como “acto sin precedentes” la manifestación que se llevó a cabo el 23 de junio de 1976 por la calle Preciados de Madrid. 50.000 personas desbordaron el centro de la capital “contra la carestía de la vida”. Las artesanales pancartas reclamaban consignas que, de una u otra forma, han renacido: “Abajo los topes salariales”, “Enseñanza popular”, “Viviendas populares”… Aquella manifestación fue convocada por “dirigentes vecinales” porque tanto los sindicatos como los partidos políticos vivían en la clandestinidad. Pero ahí estaban, enredadas en el tejido social, con toda su fuerza, las nacientes Comisiones Obreras en su vertiente más sociopolítica. 

Indudablemente mucho se ha avanzado desde aquel 1976, pero la crisis económica creada por las políticas más ultraconservadoras nos han llevado a situaciones dignas de aquel tiempo. Por eso, si las Comisiones Obreras no hemos abandonado la calle nunca, ahora -parafraseando a Nicolás Sartorius- la correlación de fuerzas permite que nos situemos más a la ofensiva.  

Son muchos los frentes abiertos a los que tenemos que dar respuesta. El pasado domingo, al igual que hace cuarenta años, nos echábamos a la calle en una multitudinaria manifestación “contra la carestía de la vida”. El 22 de febrero volveremos a movilizarnos contra el bloqueo de la negociación patronal a las puertas de las sedes de CEOE y CEIM. El 23 de febrero estaremos apoyando, en el juicio, al compañero Asenjo de Coca Cola, por el derecho a huelga. El 8 de marzo, Día de la Mujer, haremos especial incidencia contra la terrible lacra que supone la violencia machista. El 11 de marzo, aniversario del atentado de Atocha, insistiremos en nuestra repulsa contra el terrorismo sea del tipo que sea. El 23 de marzo, llevaremos a cabo paros generalizados si siguen boqueando los incrementos salariales en la negociación colectiva. El 28 de abril, Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el trabajo, nos movilizaremos porque trabajamos para vivir, no para morir. Y el Primero de Mayo será una gran fecha de movilización: por la igualdad, contra la pobreza salarial y por la recuperación de todos los derechos. 

En la Comunidad de Madrid no podemos permitir que crezca la riqueza, gracias fundamentalmente a esfuerzo de la clase trabajadora, al ritmo del 3,4 por ciento, y que esa riqueza no beneficie a esos trabajadores y trabajadoras, a la ciudadanía. Puede sonar a demagogia, pero no es admisible que en Madrid, los ricos cada vez sean más ricos y los pobres cada vez más pobres. 

En la calle, estamos haciendo público nuestro estado de indignación. Es una vergüenza que los beneficios empresariales hayan recuperado el volumen del año 2007 y en cambio, el resto: salarios, pensiones, rentas de protección…, sigan perdiendo poder adquisitivo.  

Una región europea, un país europeo, occidental, no puede soportar que el IPC se haya disparado un 3 por ciento y las pensiones tengan un crecimiento del 0,25 por ciento. Es decir, menos de dos euros para esos  millones  de españoles y españolas que ganan menos de 700 euros. Este año, si no se corrige ese crecimiento, todas esas personas van a perder, en términos reales, más de 20 euros al mes. Precisamente las pensiones más bajas.  

Estamos gritando ¡STOP al encarecimiento de la vida! Reclamamos empleos y salarios dignos. Las pensiones y los salarios deben crecer en función del IPC. Debe haber recuperación del poder adquisitivo perdido a lo largo de la crisis. Y todo ello es posible. Es posible garantizar que no haya trabajadores pobres, como primera medida, derogando la reforma laboral.  

Por otra parte, en la Comunidad de Madrid, el empleo público tiene que recuperar los casi 40.000 trabajadores perdidos por los recortes en el sector público. Igualmente hay que estabilizar otros casi 40.000 empleos precarios. Es posible cambiar las políticas, crear empleo digno y de calidad. Además estamos convencidos de que si no hay empleo público en condiciones, no hay buenos servicios públicos. 

Del mismo modo reivindicamos unas rentas de protección. Los datos son duros. En la Comunidad de Madrid, 350.000 asalariados son pobres; más de 300.000 personas en paro sobreviven sin prestación. Uno de cada 5 madrileños se encuentra por debajo del umbral de la pobreza. Hemos conseguido que el Parlamento tome en consideración la ILP (Iniciativa Legislativa Popular) sobre una renta mínima. Ahora exigimos que se tramite y se garantice una renta mínima por ley. Los partidos políticos tienen que estar a la altura de la situación. 

La historia nunca se repite, pero…, hace cuarenta años nos manifestábamos contra la carestía de la vida. Igual que hoy.

 

jueves, 16 de febrero de 2017

Fotogaleria de la presentacion candidatura @jaimecedrun al 11 Congreso

Conquistando derechos, construyendo futuro.
Muchas gracias a todas las compañeras y todos los compañeros que con vuestra participación estáis apoyando mi candidatura para un segundo mandato a la Secretaría General de la Unión de Madrid de CCOO



Gema de Servicios
y Luis de Enseñanza
Gema de Colectividades
Karim Saneamiento Urbano


Susana  ContacCenter
Antonio Las Vegas











Oliva Enseñanza
Gloria
 Ayuntamiento de Madrid










Montse Sanidad
Tomi Limpieza edificios
Ricardo
Plataforma en defensa del agua

















domingo, 12 de febrero de 2017

En defensa de la sanidad pública madrileña, exigimos un Plan de Inversiones.


La sanidad pública madrileña requiere de un plan urgente que permita acometer las reformas y obras de acondicionamiento y mantenimiento. Un plan que también tenga el carácter preventivo que precisan la inmensa mayoría de los centros sanitarios públicos de la región.
 
La presión sindical responsable realizada en la calle y en las instituciones da sus frutos. Esta presión ha empujado para que en Madrid la correlación de fuerzas varíe y el rodillo ultraliberal ya no campe a sus anchas como si la región fuera un cortijo de gobernantes sin escrúpulos. El resultado de las elecciones sindicales ha confirmado el fracaso de ocurrencias e iniciativas pseudosindicales, surgidas a diestro y siniestro, que desconocen lo que es una empresa y una institución,  y ha certificado que la única interlocución válida con la clase trabajadora es aquella representada por el sindicalismo de clase, con CCOO a la cabeza.

A pesar de los intentos privatizadores de grupos empresariales en complicidad con el PP más ultraliberal, la sanidad pública madrileña y española sigue siendo una de las más potentes del mundo. Profesionales y ciudadanía; sindicatos y tejido social, venimos defendiendo con uñas y dientes un sistema que es de todos, de toda la sociedad. Precisamente como defensores de este sistema solidario estamos en permanente estado de reivindicar su mantenimiento y su mejora.

Es la clase trabajadora la principal usuaria del sistema público sanitario por lo que nunca tiraremos piedras contra nuestro propio tejado. Lo que hacemos, y seguiremos haciendo, es vigilar y exigir que no se nos caigan encima los techos de los hospitales. Igual que vamos a seguir exigiendo la reducción y desaparición de las interminables listas de espera. Nuestro objetivo es recuperar y mantener la calidad del servicio que se presta.

Recientemente denunciábamos las deficiencias de algunos grandes hospitales de Madrid: Doce de Octubre, La Paz, Gregorio Marañón… Grandes centros, ya con muchos años a sus espaldas, en los que una simple avería termina degenerando en un drama.

Denunciábamos la reducción de un 77 por ciento en la inversión de la sanidad pública madrileña y reclamábamos la inclusión de un plan urgente de inversiones para los centros sanitarios públicos en los Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para 2017.

De un tiempo a esta parte parece que todo ocurre a velocidad de vértigo, pero es bueno parar, templar,echar un ojo al retrovisor para ver la historia próxima y tomar decisiones. Hemos de recordar que cuando la Comunidad de Madrid recibió las competencia sanitarias, entre 2002 y 2006, se produjo un incremento en las inversiones de la Consejería de Sanidad. En 2002 esa inversión era de 196,92 millones de euros y en 2006, de 243,86 millones, en buena medida porque muchas de las obras y mejoras en los centros sanitarios ya venían comprometidas desde el extinto INSALUD.

A partir de 2006, el Gobierno de la Comunidad de Madrid, bajo la batuta de Esperanza Aguirre, apuesta por la construcción de diez nuevos hospitales, seis de gestión pública pero construidos con financiación privada, y cuatro de gestión privada. Esta decisión, unida a los efectos de la crisis, recortes y privatización de servicios de mantenimiento, ha propiciado unos terribles efectos en la conservación y mantenimiento en el resto de centros sanitarios de la Comunidad de Madrid.

Como a los que somos de ciencias nos gustan los datos, me remito a los recogidos en el Instituto de Estadística de la Comunidad de Madrid, en los que se observa cómo el gasto en conciertos con el sector privado se ha incrementado en casi 700 millones de euros, pasando de 224,96 millones en 2002 a 921,25 millones en 2015. Por el contrario, el gasto en inversiones en la sanidad pública en ese mismo periodo, se ha desmoronado, pasando de 164,92 millones a poco más de 32 millones, lo que suponía una pérdida del 77 por ciento.

El pasado jueves, después de nuestras denuncias, el consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos anunciaba en el Pleno de la Cámara regional que la inversión prevista para infraestructuras madrileñas será de 130 millones de euros hasta 2019. De ellas, 82 millones, el 63,15 por ciento, se destinarán a La Paz, Gregorio Marañón, 12 de Octubre y Ramón y Cajal.

Reclamamos un buen mantenimiento de los viejos hospitales, pero no podemos olvidar el estado de los centros de salud. La sanidad pública madrileña requiere de un plan urgente que permita acometer las reformas y obras de acondicionamiento y mantenimiento. Un plan que también tenga el carácter preventivo que precisan la inmensa mayoría de los centros sanitarios públicos de la región.

Sin duda, la partida económica anunciada es aún insuficiente, pero supone un pequeño giro de timón hacia el puerto que es nuestro objetivo: una sanidad madrileña pública, de calidad, que preste un servicio adecuado a sus potenciales usuarios, nosotros, nosotras, la clase trabajadora.

 

 

viernes, 10 de febrero de 2017

domingo, 5 de febrero de 2017

El calendario de la verguenza, en enero 7 mujeres asesinadas. Un Pacto de Estado contra el machismo asesino

El calendario de la vergüenza es una iniciativa de las Comisiones Obreras de Madrid para visibilizar y sensibilizar sobre la violencia machista. En este calendario contabilizamos las mujeres asesinadas y heridas graves como víctimas del terrorismo machista. El mes de enero ha sido terrible, vergonzoso. De siete mujeres asesinadas, dos de ellas lo ha sido en la Comunidad de Madrid. También por ello, hemos decido que cada vez que una mujer sea asesinada nos concentraremos el día siguiente durante cinco silenciosos minutos frente al Museo del Prado. Así lo hicimos el pasado 30 de enero.

Hay que padecer una terrible miopía para no ser conscientes de que hay que abordar urgentemente un Pacto de Estado para tratar de forma integral la erradicación de las violencias machistas. Como dato especialmente preocupante debemos analizar que aumenta la violencia sobre las mujeres menores de 18 años.

El gran problema añadido es cuando ese machismo existe y se alienta, de una forma u otra, desde las instituciones, como es el caso de la alcaldía de Alcorcón, regentada por David Pérez, trasunto hispano de Donald Trump. Circunstancia escandalosa que avergüenza a todos los representantes políticos de una de las grandes ciudades de la Comunidad de Madrid.

Los asesinatos machistas necesitan respuesta política, por eso me refiero a un Pacto de Estado que incida fundamentalmente en la educación. La educación es fundamental para erradicar todos los vicios de esta sociedad patriarcal que padecemos y de la que también los hombres somos víctimas de una u otra forma. Como profesor de instituto que soy, tengo meridianamente claro que las soluciones pasan por implantar una educación basada en valores de igualdad entre mujeres y hombres, con la implicación del conjunto de las administraciones educativas.

Somos muchos hombres, sin duda, en las Comisiones Obreras los que alentamos un mundo feminista. Desde hace ya mucho tiempo sabemos que el sindicato es feminista o no será. Enfrente de esta opción se encontraba la agonizante ley educativa del PP, la LOMCE, que profundizaba en la ausencia de valores humanos una vez que erradicó la asignatura de Educación para la Ciudadanía.

Aunque se ha avanzado a la hora de visibilizar el terrorismo machista, aún hay que enfocarlo y hablar claramente de “asesinatos” y “asesinos” en lugar de “muertes” o “fallecimientos”.

En este sentido, el mundo de la cultura y los medios de comunicación juegan un importante papel, tanto en el lenguaje que se utiliza, como en dejar meridianamente claro que estos actos no pueden engrosar las secciones de sucesos. Por eso, también sería deseable un protocolo con los medios públicos de comunicación a la hora de tratar esta lacra. En un próximo futuro nos dirigiremos al nuevo director general de Telemadrid para plantearle esta demanda de CCOO de Madrid.

Y es que donde hay violencia machista hay un entorno que requiere de la solidaridad y atención de las administraciones. Hay que fomentar y aumentar actuaciones y medidas para la contratación y fomento del empleo a las mujeres víctimas de las violencias machistas. Además, desde el entorno sindical hay que acordar con los agentes sociales campañas de sensibilización y de formación en el ámbito laboral.

Lo que no es aceptable es que el Gobierno de la Comunidad de Madrid recorte las partidas presupuestarias relacionadas con la erradicación de las violencias de género porque lo que está en juego es la vida de las personas. Es escandaloso que de los 21 millones de euros presupuestados sólo se hayan ejecutado 15 millones.

Otro escenario en el que hay que poner el foco es el judicial. De las casi 127.000 denuncias realizadas en los saturados juzgados de violencia de la Comunidad de Madrid, un tercio de ellas han sido archivadas en 2015. Lo único relativamente positivo en esta tragedia es que las mujeres empiezan a perder el miedo a denunciar en los juzgados, lo cual sí alienta a cierta concienciación social del problema, insuficiente, porque los datos deberían activar la alarma social.

Hay fórmulas para erradicar el machismo, la violencia machista, todo tipo de violencias machistas. Lo que hace falta es voluntad política para acometer la desintegración de esa sociedad patriarcal que también alienta los desequilibrios y la desigualdad salarial entre mujeres y hombres. Sin duda, otra forma de agredir a las mujeres.

viernes, 3 de febrero de 2017

Presentación de proyecto sindical y candidatura al 11º Congreso @CCOOMadrid

Kazimir Malévich. 
100 años revolución 1917
El viernes,   10 de febrero, a las 11h, presentamos en el Auditorio Marcelino Camacho el proyecto sindical y la candidatura que encabezaré al 11º   Congreso de CCOO de Madrid, al que tengo el gusto de invitarte.
 
El pasado mes de noviembre, antes del inicio de las asambleas de base, anuncié mi intención de presentarme a un segundo mandato. Han sido cuatro años de lucha, de movilizaciones y, también, de éxitos y acuerdos. Cuatro años de repensarnos y de cambios.
 
Considero que el balance es positivo y que se nos abre un nuevo periodo ilusionante donde poder consolidar los cambios iniciados hasta culminar con una organización renovada y más útil para la clase trabajadora. Y hacerlo como hasta ahora, con la participación de todas las Federaciones, Comarcas y la afiliación, continuando la línea de este último periodo de respeto a la pluralidad y de búsqueda de consensos internos, gestión transparente y apertura a la sociedad.
Estos cuatro años, han sido muy duros, con un aumento exponencial de la conflictividad social y laboral. Hemos podido resistir y luego recuperar terreno ganando batallas (ultraactividad y convenios, privatización sanidad o agua, ERES injustos, paralización de leyes agresivas (LOMCE) o el ataque al derecho de huelga, impidiendo la penalización del aborto y un largo etcétera). Hemos revalidado la mayoría sindical.
En esta nueva etapa que se nos abre, nos toca pasar a la ofensiva, la lucha contra la desigualdad social, la precariedad y la pobreza, también la laboral, van a ser una prioridad. Para ello se hará imprescindible derogar la reforma laboral, recuperar salarios y pensiones, implantar una renta mínima, forzar al Gobierno Regional una fiscalidad más justa que garantice unos servicios públicos de calidad, revirtiendo todos los recortes en empleo y servicios públicos.
Siendo especialmente las mujeres quienes padecen la lacra de la desigualdad, reforzaremos nuestro compromiso en la lucha contra la discriminación laboral y social, intensificando la batalla contra esa "lacra" que representa la violencia machista.
Para que esto sea posible, fortalecer la alianza con la sociedad es irrenunciable y por lo tanto la acción sociopolítica en el territorio se hace fundamental a través de las Comarcas, que serán reforzadas en su actividad.
Para explicaros este nuevo proyecto, espero contar con tu asistencia.